trigo editado genéticamente

Trigo editado genéticamente en Chile: luz verde a una variedad rica en fibra

Trigo editado genéticamente. Chile acaba de marcar un hito en innovación agrícola al dar luz verde a líneas de trigo desarrolladas con CRISPR y con un atributo clave: mayor contenido de fibra.

El 25 de julio de 2025, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) determinó que estas líneas no se consideran organismos genéticamente modificados bajo la normativa nacional, ya que no incorporan una nueva combinación de material genético. En otras palabras, el producto final no contiene ADN externo añadido, por lo que no debe cumplir con la regulación aplicable a OGM en Chile.

La decisión abre el camino para avanzar en su desarrollo y eventual llegada al mercado.

Más fibra en un alimento cotidiano

El trigo es base de alimentos esenciales como el pan, pastas y otros productos de harina blanca. Sin embargo, tanto en Chile como en Argentina, la ingesta promedio de fibra está por debajo del 50 % de los 25 gramos diarios recomendados por las guías sanitarias oficiales.

Aquí es donde entra la innovación.

Las nuevas líneas desarrolladas por Neocrop Technologies contienen entre cinco y diez veces más fibra que el trigo convencional. Esto permite producir harinas blancas con mejores beneficios nutricionales sin modificar los hábitos de consumo.

Es decir, más fibra en el mismo pan de siempre.

Cómo se desarrolló este trigo

El proyecto forma parte de la plataforma Neotrait Engine®, que combina edición genética, herramientas digitales para descubrimiento de genes y mejoramiento acelerado.

La edición genética permitió realizar ajustes específicos en el propio ADN del trigo para potenciar la acumulación de fibra. No se añadieron secuencias externas, sino que se optimizaron características ya presentes en la planta.

Las líneas élite utilizadas en el programa fueron aportadas por las empresas semilleras chilenas Campex Baer y Buck Semillas, lo que refuerza el enfoque colaborativo entre biotecnología y sector productivo.

Además, el desarrollo contó con financiamiento inicial de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), ambas del Estado de Chile.

Innovación regulatoria y nutricional

La resolución del SAG no es solo un avance técnico. También refleja cómo los marcos regulatorios evolucionan para evaluar las nuevas herramientas biotecnológicas con criterios científicos.

En este caso, la autoridad determinó que, al no existir una nueva combinación de material genético, el trigo editado no encuadra dentro de la regulación de OGM.

Eso agiliza el camino para su desarrollo comercial.

Pero el impacto más relevante puede estar en la salud pública. Incorporar mayor contenido de fibra en alimentos de consumo masivo podría contribuir a cerrar la brecha nutricional sin necesidad de cambios drásticos en la dieta.

Chile, así, se posiciona como uno de los países latinoamericanos que avanzan en la aplicación responsable de la edición genética en cultivos estratégicos.

Y el trigo —uno de los pilares de la alimentación global— ahora también entra en esa nueva etapa de innovación.

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